Víctimas del accidente de Germanwings demandan a Lufthansa por negligencia

Dos peritos afirman en el juicio que el copiloto que estrelló el avión tendría que haber sido declarado no apto para volar

Familiares de cuatro víctimas –tres españolas y una inglesa– han acusado en un juicio de «negligencia» a la compañía aérea Lufthansa por el accidente de un avión de su filial Germanwings ocurrido en marzo de 2015, cuando un copiloto se suicidó estrellando en los Alpes franceses un vuelo procedente de Barcelona.

Tras la primera sesión del juicio ante el Juzgado de lo Mercantil 10 de Barcelona –que seguirá este miércoles–, el abogado de estas familias, Carlos Villacorta, ha explicado en declaraciones a los periodistas que el objetivo de los allegados de las víctimas es que se declare la «responsabilidad» de Lufthansa y su compañía ‘low cost’ Germanwings por el siniestro, en el que murieron 150 personas –144 pasajeros, dos pilotos y cuatro miembros de la tripulación–.

El letrado ha detallado que Lufthansa se encargaba de entrenar a los pilotos y controlar su estado y que se dio la licencia al copiloto que estrelló el avión, Andreas Lubitz, pese a que ya tuvo en 2008 durante su etapa de formación un primer trastorno depresivo mayor «con ideas suicidas», por el que tuvo que ser ingresado.

Además, a finales de 2014 el copiloto «ocultó» a la compañía que estaba visitando a varios médicos y que tomaba medicación incompatible con pilotar aviones, y el abogado ha resaltado que la aerolínea pudo tener conocimiento a principios de 2015 de la situación de Lubitz a través de partes de baja, según se desprende del informe elaborado por la comisión que investigó el caso en Francia.

PRUEBAS PERICIALES

En el juicio han intervenido dos peritos de los demandantes, una psiquiatra y un experto en aeronáutica tras 40 años como piloto, que han elaborado un informe en el que han concluido que Lubitz tendría que haber sido considerado no apto para volar y que Lufthansa no le hizo el seguimiento apropiado.

La psiquiatra ha expuesto que el copiloto que causó el accidente tenía un «episodio depresivo grave» con ideas suicidas y que un 15% de los pacientes con depresión grave y estas ideas se acaban suicidando, además de señalar que se trataba de una recurrencia del primer trastorno sufrido por Lubitz en 2008.

También ha comentado que, según los informes médicos del copiloto, éste era narcisista y que se obsesionó con que estaba perdiendo visión, lo que le afectó psicológicamente y le llevó a perder el juicio y a tener «ideas catastrofistas» relacionadas con la posibilidad de perder el trabajo, lo que, junto a la depresión, pudo llevarle a suicidarse, ha indicado.

Pese a que los abogados de la aseguradora de las compañías aéreas le han recordado que la Fiscalía de Düsseldorf (Alemania) estableció que no cabe responsabilidad de las compañías y que el copiloto «ocultó conscientemente» su enfermedad, la perito ha insistido en que Germanwings y Lufthansa no realizaron correctamente los controles médicos a Lubitz.

Después de esta primera prueba pericial, otros dos psicólogos han explicado que los familiares de las víctimas sufren un «duelo complejo persistente», que aparece cuando se producen muertes de allegados por causas como un suicidio o un homicidio, lo que alarga el dolor por la pérdida más de un año, y que los afectados piensan en las circunstancias que rodearon la muerte, en este caso los siete minutos en que el avión descendió hasta estrellarse, han explicado.

En el juicio también han declarado tres testigos que, a preguntas de la parte demandada, no han confirmado que una de las víctimas llevara más de dos años conviviendo con su pareja, y un perito en materia de seguros que ha explicado su sistema de cálculo del lucro cesante generado por la muerte de las víctimas en el accidente.