El reto del Hotel Honucai: reinventarse en Mallorca

Situado en la Colonia de Sant Jordi de Mallorca, un antiguo puerto de pescadores, cobran especial protagonismo las playas de Es Dolç o Es Carbó.

 

Y es aquí, sobre el antiguo hotel Lemar donde luce el nuevo Hotel Honucai.

 

Desde sus inicios sobre plano pretendía cumplir los requisitos para convertirse en un establecimiento reconocido con las cuatro estrellas superior, como el resto de los hoteles de los propietarios, el grupo Gallery.

 

Y para conseguirlo, el proyecto fue encargado a Diana Huete, arquitecto de interiores y copropietaria de Bondian Living.  Formada en los mejores estudios de interiorismo del mundo, en su portfolio se encuentran los hogares de futbolistas, empresarios o incluso de la familia Preysler en ciudades como Madrid, Mallorca o Barcelona.

 

En apenas seis meses, se gestó el nuevo carácter que buscaba la reapertura del Hotel Honucai, cuyo nombre homenajea a la tortuga autóctona de la isla de Hawai. El nuevo concepto de boutique hotel sigue el hilo conductor firmado por Huete que mezcla la tradición del Mare Nostrum con el exotismo de islas lejanas y siempre soñadas.

 

Para darle esa personalidad que el hotel merecía, se trajeron lámparas de Brasil, Marruecos, Hungría o Polonia, muebles de la exótica Bali, y también de la vanguardia francesa, de la elegancia británica o de la innovación danesa. Eso, sin olvidar los encargos locales necesarios para darle las raíces necesarias a los espacios a través de la artesanía de artistas mallorquines.

 

Como ejemplo, los troncos de la propia isla que sirven de base para unos lavabos llegados de Asia de madera petrificada cuyos grifos colgantes italianos tenían que ser colocados de una peculiar forma para que no salpicaran, uniendo no solo la necesaria labor de los artesanos y materias primas, sino también de equipos de montaje avanzados.

Partiendo de las 78 Habitaciones, nada ha quedado al azar en espacios como la entrada, recepción, spa, business center o el increíble ático con piscina han sido solo parte de los espacios comunes que buscan emocionar a sus huéspedes.

 

Con el mármol, las baldosas craqueladas colocadas en espiga para los baños, las piedras abujardadas para zonas comunes o telas como los linos o algodones para dar calidez a los espacios, se ha buscado apelar a las emociones de quienes disfrutan cada detalle.

 

Tan cuidado ha sido todo que, apelando al propio nombre, se ha encargado la fabricación artesanal de los llaveros, en forma de caparazón de tortuga, a una cooperativa de República Dominicana y con quienes se han implicado en sus proyectos sociales.

 

“La excepcionalidad del enclave es lo que ha inspirado cada detalle de su decoración. El hotel merecía espacios que fueran atrevidos pero que a la vez ofrecieran un ambiente íntimo para el disfrute de sus huéspedes. Ha supuesto un nuevo reto tanto a nivel creativo como de Project management” comenta Patrick Wünsche, la otra mitad del alma de Bondian Living.

 

Pasado el verano, sin duda temporada alta en la isla, era cuando se podría testar el resultado del esfuerzo: un éxito en ocupación que ha rozado el 100% durante los meses más intensos y que parece seguir esa estela en la entrada del otoño.

 

“Tras más de 15 años de proyectos en casas residenciales, el Hotel Honucai ha sido todo un desafío. Como en otras ocasiones, tanto obra como decoración han sido una propuesta personal y no podemos estar más contentos con lo que nos han transmitido tanto los dueños como los trabajadores y huéspedes tras sus estancias” comenta Diana Huete.